Catalina *Yamato*

Tal ves era la dulce sensación del viento en mi cara lo que me estaba haciendo enloquecer, o el simple aroma de su cabello lo que me transformaba, sus caricias ya ausentes causaban en mi una convulsión de emociones, ¿cómo te he hecho esto?, su rostro pálido y con la mirada ya perdida me hicieron entender lo que había hecho, su sangre me había llamado ya por mucho tiempo, era inevitable,  era la primera ves que no sentía satisfacción, el dolor en mi corazón era mas grande que el placer provocado al alimentarme de ella; la acariciaba sin razón, sabia que ya no podía sentirme, inevitablemente una lagrima escurre por mi mejilla, los latidos de mi corazón reclamaban sus caricias, pero ella ya no podría calmar mi dolor, como lo había hecho aquella noche que nos conocimos, como recuerdo aquella noche, me sentía mas sola que nunca, me sentía miserable, que sentido tiene vivir si no puedes amar? Recuerdo haberla visto acercarse, tímida, como siempre, recuerdo aquella ves que sin temor alguno me dijo que ya no me temía, recuerdo aquel primer beso, aquel beso causo en mi un estremecimiento absoluto… repentinamente me encuentro en el suelo, deshecha en lagrimas, el dolor en mi corazón no me permitía levantarme, no era su sangre la que me estaba matando, era solo la herida en mi corazón causada por su ausencia, quería morir, para estar con ella, no podía soportar la idea de no tenerla a mi lado, todo era mi culpa, seria posible que estuviera destinada a vivir sola?. Cada ves mas débil mi corazón me imposibilitaba pararme, mis fuerzas ya no alcanzaban, como era posible que esto me estuviera sucediendo? Como era posible que este cuerpo alguna ves indestructible estuviera muriendo? Su sangre rodaba suavemente por mis labios, al mirarla no pude evitar darle un beso, sabia que seria nuestro ultimo adiós, nuestro ultimo beso, sabia que jamás volvería a amanecer para ninguna de las dos, sabia que de ahora en adelante me hundiría en una tortuosa obscuridad de la cual jamás podría salir, me preguntaba cuanto mas duraría, por cuanto mas tendría que soportar el verla en el suelo, cuanto mas tardaría en morir? Varias veces había soñado con morir, pero no estaba contenta, no podía estarlo, porque yo la había matado, solo por mi culpa ella jamás volvería a sonreír, porque yo le había robado sus mañanas de sol, todo era mi culpa, cada recuerdo de ella abría mas mi herida, cada sonrisa era una daga mas que se clavaba en mi corazón. Comencé a sentir como todo iba lento, mi corazón ya hacia mucho no palpitaba… la mire por ultima ves y antes de lograr despedirme caí en un profundo sueño del que jamás despertaría, ahora éramos dos almas volando libremente por el viento, éramos finalmente libres, las fúnebres cadenas que nos ataban a nuestros cuerpos se habían deshecho repentinamente dejando trozos de ellas volar por el tiempo, quedando dispersas en el universo, ahora solo queda tomar tu mano y volar juntas mi ángel.