Catalina *Yamato*

El vibrador del celular hace que despierte de mi sueño, un sueño amargo, en si, el sentimiento de soledad no era más fuerte que el sin sabor dejado por aquella noche, una noche esperada más aún así vacía… porqué, porque no siento nada!!! Gritaba en mis pensamientos… miro a mi lado y veo el celular con un mensaje:

 

-Hola, quisiera verte hoy…

 

Volteo la cabeza y la veo… tan hermosa, tan tierna dormida a mi lado, sus mejillas aun sonrojadas la hacían ver menos pálida que de costumbre; la acaricié con suavidad, más aún así, se despertó…

 

-Hola- me dijo con una vos suave y tímida, como no quererla, me decía a mi misma. Fue entonces cuando me di cuenta, fue entonces cuando me sentí culpable, yo la amaba y aun así habia caído en las trampas de aquel hombre…

 

Con un par de lágrimas a punto de salir de mis ojos le respondí- Hola mi amor- más ellas notó mi tristeza en aquel saludo, fue entonces cuando me abrazó.

 

-¿Qué te sucede? ¿Te sientes bien?

-Si- le respondí intentando mostrar una sonrisa.

 

Apreté el abrazo intentando sentir su olor más cerca, la solté y, mientras limpiaba mis lágrimas le dije:

 

-Hoy debo salir temprano… tengo que solucionar algo…

 

Lo dije con valentía, me sentía capaz, pensé… ella sonriente me dijo:

 

-Está bien pero debes desayunar…

 

Tirada en la cama yo… recordaba su cuerpo, precioso y esbelto, recordaba su dulce aroma… la suavidad de sus cabellos…

 

Mientras desayunábamos no podía hacer más que observarla, sentía culpa mas aun así no me sentía culpable…

 

-Terminé, nos vemos más tarde…- Dije mientras suspiraba.

 

Caminaba intentando que las lagrimas no escaparan… ¿Qué estaba haciendo?

Era ella la afectada, la directa perjudicada, y yo… inocente y a la vez culpable de mis terribles albedríos…

 

Fue entonces cuando choqué con él… levanté la mirada e intentando mantener la calma lo saludé…

Él no tardó 3 segundos en plasmar un beso en mi mejilla.

 

-Qué hermosa te ves hoy- dijo con esa vos seductora que usaba usualmente… procuré no mirarlo a los ojos…

Fue entonces cuando me abrazó… comencé a sentir como mi voluntad, mi propósito se desvanecía y mi conciencia cada vez más débil me indicaba correr.

Cuando logró tenerme entre sus brazos, comenzó sin sutileza alguna a besarme el cuello

 

-No…no…, por favor suéltame…- Dije con una vos suave, apenas perceptible.

 

Yo… no podía moverme… el era un vampiro…su aroma era como una droga…

 

-¡No!- Grité desesperada, fue entonces cuando me soltó, caí al suelo deshecha en lágrimas, el se sentó y con una sonrisa me obligó a mirarle a los ojos, solo podía verlos, esos hermosos ojos amarillos te hacen entrar en otro mundo… nuevamente estaba inmóvil.

 

-¿Porqué serás tan hermosa?- dijo mientras acercaba su cara… sus frías manos rozaban mi rostro con suavidad… y en menos de lo que me di cuenta me besó… ese beso no era más que el reflejo de un corazón helado que anhela con desespero calor….

el seguía besándome mientras se acercaba cada vez más…

Su beso cada vez más apasionado helaba mi corazón, cada vez me sentía más y más vacía, cada segundo era menos conciente de lo que hacía…

 

Repentinamente una imagen de ella chocó en mi cabeza… e increíblemente salgo del oscuro trance en el que me encontraba, mi cuerpo reacciona

 

-¡No!- Grité empujándolo lejos de mí – ¡Te odio!- el me miraba desconcertado nuevamente e intenta acercarse – ¡Aléjate!- grité con las lágrimas en los ojos, rápidamente me levanté y aún ligeramente introducida en le trance sentía como mi corazón despertaba… el dolor cada vez más punzante intentaba hacerme caer… la luna apenada y enojada se escondía tras las nubes…

 

Sentía que los ojos me sangraban, ya no podía llorar más, sentía como me desvanecía, quería morir…

 

Yo no había notado más el estaba detrás de mí, tenía que despedirme, tenia que hacerle saber que era nuestro último adiós

 

-¿Porque huyes?- me preguntó confundido

-Me escondo de ti, tu y yo no podemos estar juntos, no quiero que vuelvas a alimentarte de mi…

-Lo que dices es ridículo, anda ven conmigo- Dijo cogiendo mi mano.

-No- Dije soltando mi mano- Yo… yo no te quiero, ya no te necesito, esta vez tendrías que volver solo, por fin puedo decir, sin dolor, no te amo…

 

En ese momento vi como algo se rompía en sus ojos, vi como se rompía la cadena que por tanto tiempo me había atado a el, finalmente era libre… Ya no sentía dolor, ya no sentía frió…

Por fin era libre…